La distancia que protege tu día

Solo con que se le tuerza el gesto, ¿piensas «¿será por mí?» y te lanzas a dar explicaciones largas?

Que diga que algo le incomoda no convierte el asunto de inmediato en culpa tuya. Comprueba solo lo que hiciste tú de verdad. Entre su estado de ánimo y tu día hace falta una zona de amortiguación.

Escenas en las que se despacha lo que sientes Escenas en las que se juzga lo que sientes como «exagerado» o se pasa por encima
Escenas en las que se emborronan los hechos y las responsabilidades Escenas en las que el tema se desvía a otra cosa en lugar del problema de ahora
Culpa, fin de la relación y menciones a la autolesión Escenas con un «somos familia», un «lo dejamos» o una amenaza de autolesión
Límites de las decisiones, la información y la intimidad Escenas en las que se mira el móvil sin consentimiento o se ignora tu negativa
Relaciones fuera y vida diaria Escenas en las que se reducen el contacto con tu familia y tus amistades o tus propios planes

Piensa en la relación que más te preocupa últimamente. No elijas por una discusión suelta, sino por las escenas que se repiten.

Unos 4 minutos

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