Un espacio para parar la autoculpa y levantar tu propio criterio
Entre los datos académicos y la historia de quien lo vivió, empieza libremente por la perspectiva que te llame.
Si te ha asaltado el «¿seré yo el problema?», revisa una a una, con objetividad, las palabras y conductas que de verdad se repitieron en la relación.
Está bien empezar por cualquiera de los dos. Comprueba con calma las palabras y conductas que sacudían tu juicio y levanta límites sanos que te protejan.